http://www.mundi-petrol.com/noticia_elegida.php?id=4883

Miguel Charro

El último tramo del acto de presentación de la Memoria de Aselube, llevada a cabo el pasado 8 de mayo en Madrid, estuvo protagonizado por dos invitados que reflejaron dos visiones muy diferentes sobre la transición energética en la movilidad: una mantenida por Rafael Cossent de ICAI (Universidad Pontificia de Comillas), que apuesta incondicionalmente por el coche eléctrico como una realidad inminente y prácticamente ya posible, frente a un posicionamiento más realista al día de hoy, que contempla los daños colaterales de este proceso, defendida por José Luis Gata, responsable de Ventas, Fabricantes y Asociaciones del Grupo Solera en España.

Rafael Cossent: España tiene capacidad energética para el suministro eléctrico, sólo falta expandir la red de recargas

Rafael Cossent desgranó inicialmente los consumos actuales de energía primaria y final en España, siguió por el transporte por carretera, que actualmente acapara el 90% tanto en viajeros como en mercancías y representa el sector con más costes externos para el país por sus emisiones, para concluir que la Comisión de Expertos de Transición Energética considera clave “la electrificación del transporte para lograr la descarbonización, pero no suficiente para lograr objetivos de descarbonización a 2030”.

Aunque declaró que hay suficiente capacidad de generación instalada en el país para el suministro de las recargas a los vehículos, Rafael no entró a valorar que España batió el récord en 2018 de importación de electricidad de Francia (24.018 GW/h y el 9% del consumo total) como consecuencia de los altos precios mayoristas del sistema eléctrico nacional que, según el informe de Red Eléctrica de España (REE) presentado el pasado mes de febrero, se cifraron en 64,4 euros por MW/h el precio medio de la electricidad en el pasado ejercicio. Asimismo, aunque apuntó unas tarifas especiales eléctricas para las recargas nocturnas, no aclaró quién asumirá el coste del incremento en la potencia eléctrica contratada para soportar especialmente las recargas rápidas.

Posteriormente, Cossent se centró en un escenario objetivo sobre el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, que contempla un cambio modal en el transporte, con restricciones a los vehículos en el acceso al centro de las ciudades con más de 50.000 habitantes a partir de 2023 y el incremento de transporte de mercancías por ferrocarril, así como la renovación del parque móvil manteniendo su tamaño actual y la electrificación del mismo con 5 millones de vehículos eléctricos en 2030, un volumen que representa algo más del 20% del parque total, y sin apoyo público a partir de 2025. El ponente de ICAI tampoco ha evaluado en su intervención si estas ayudas públicas con fecha de caducidad a seis años serían aprovechadas en su gran mayoría por administraciones públicas y grandes empresas para renovar sus flotas, así como por consumidores particulares con alto poder adquisitivo.

Partiendo del volumen actual de los vehículos eléctricos, que representa el 0,1% del parque nacional aproximadamente y el 0,8% de las ventas de vehículos en 2018, el ponente de ICAI se refirió a los interrogantes que plantea el proceso de electrificación en cuanto al tamaño del parque y el ritmo de implantación, dependiendo de aspectos como la velocidad de renovación y qué vehículos se renuevan, la introducción de nuevos modelos de uso o propiedad entendiendo la movilidad como servicio, y la evolución del coste de las baterías, elemento éste muy determinante en el precio final del vehículo eléctrico al día de hoy.

Finalmente, Cossent incidió en la necesidad de implantar una red suficientemente amplia de recarga, tanto a nivel privado (domicilios, aparcamientos o empresas), como privado de acceso público (electrolineras o instalaciones comerciales) o en las vías públicas. El ponente también aludió a un aspecto negativo de este proceso, que destruirá más empleo que el nuevo que generará, así como a la dificultad que entrañará reciclar a esos desempleados.

José Luis Gata califica de prematura la descarbonización en 2040 y la prohibición de circular a vehículos de combustión en 2050

José Luis Gata dibujó un panorama completamente distinto. Partiendo de la necesidad de reducir las emisiones, considera prematuro el año 2040 para la descarbonización del transporte y 2050 para la prohibición de circular a los vehículos de gasolina, diésel e híbridos.

Según datos del Grupo Solera, el proceso se está iniciando y aún queda mucho camino por recorrer en aspectos claves como la autonomía del vehículo eléctrico, la velocidad de la recarga o los precios que tienen, actualmente fuera del alcance de la mayoría social, entre otros. En este sentido se refirió a las 12 horas que necesita la recarga en un domicilio normal por la noche para conseguir una autonomía de 250 Km, que obliga a una parada al menos en un trayecto tipo medio como Madrid-Alicante.

Además, el contexto creado de incertidumbre ha puesto en jaque al vehículo diésel, que en 1996 suponía apenas el 25% del parque español de vehículos y cerraba 2018 con una cuota del 56%, si bien la tendencia ha comenzado a invertirse respecto al automóvil de gasolina. Por otra parte, los vehículos antiguos son los que más crecen en kilómetros recorridos, ya que el año pasado los vehículos con más de 15 años incrementaron su kilometraje un 18% frente al aumento del 5% en coches con menos de 5 años.

Según los estudios del Grupo Solera, el 40% de los automóviles tendrá más de 15 años en 2023, prácticamente los mismos cuya antigüedad será inferior o igual a 10 años, en un contexto en que 150 ciudades españolas tendrán un acceso restringido si se aprueba la polémica ley de transición energética. Además, actualmente más del 50% de las ventas de vehículos usados en España tienen más de 10 años.

Tampoco fuera de las fronteras españolas se avanza mucho más rápido en este proceso, ya que las matriculaciones de vehículos eléctricos en Europa apenas alcanzaron el 2% del total en el último trimestre de 2018.

En España, el peso del vehículo nuevo en el parque nacional es del 5,8% mientras el vehículo eléctrico no llega al 0,1%. En este contexto, Gata concretó que para electrificar el parque español de vehículos en 17 años, el 100% de las ventas desde ya deberían ser de estos vehículos, porque al ritmo del 10% anual se necesitarían 172 años. Para cumplir el objetivo a 2050, estima que el ritmo de crecimiento de eléctricos debería situarse ya en un 20% para alcanzar el 100% de las matriculaciones en 2036 y mantenerlo hasta 2050.

Posteriormente, José Luis Gata realizó un recorrido por los aspectos de población, edad, número de vehículos, permisos de conducir, coches por hogar y posibilidad de comprar coche nuevo en base a los ingresos, concluyendo que sólo el 19% de los hogares podrían permitirse descarbonizar su coche en las circunstancias actuales.

Con unos precios que parten de 25.000 euros hasta superar los 160.000 y una autonomía real que no rebasa los 200 km en los niveles inferiores a 30.000 euros, el vehículo eléctrico puede considerarse hoy un producto premium, que se enmarca en el 15% de las ventas totales a las que sólo tiene acceso el 19% de los hogares, catalogados de renta alta.

En cuanto a la viabilidad de la posventa, donde 35.470 empresas tienen un máximo de dos asalariados, Gata afirma que el 80% quedará fuera por falta de capacidad y tecnología que requiere el vehículo eléctrico si se mantiene la agenda prevista. Considerando que actualmente tocan a unos 575 vehículos por empresa, si se eliminan estos pequeños talleres, quedarían 9.633 que tocarían a unos 2.700 vehículos cada una, lo cual correspondería principalmente a concesionarios y no repercute en recolocar los empleos perdidos en los pequeños negocios por el menor mantenimiento requerido por los vehículos eléctricos.

Así, al suprimir muchas piezas incorporadas en el coche de combustión, desaparece más del 80% de facturación en mano de obra y un 60% por mecánica, además de los repuestos. Con el eléctrico, el taller facturará la mano de obra y el margen de la batería, un elemento que se sustituirá cada 8 ó 10 años y que presenta de media de coste de 11.416 euros.

Por último, José Luis Gata señaló cinco cambios a la vista en el sector de automoción que configuran otra forma de impulsarse, circular y cambiar de coche: el vehículo eléctrico, el autónomo, el compartido, el conectado y el actualizado de software. Respecto a este último, apuntó que en 30 años habrá un público muy importante que comprará la actualización del software por internet, especialmente entre los menores de 45 años al día de hoy.

Contáctanos

Ponte en contacto con nosotros para cualquier duda o comentario que nos quieras hacer llegar:

¿Texto ilegible? Cambiar texto.