Nueva York
 
El Fondo Monetario Internacional ha presentado en Washington la actualización de sus Perspectivas de Crecimiento Mundial (WEO, por sus siglas en inglés). En ellas, el equipo liderado por Maurice Obstfeld, economista jefe de la institución, mantiene sin cambios la proyecciones globales de crecimiento para este año y el que viene en el 3,9% pero advierte de una escalada arancelaria podría lastrar el avance económico.

«Estados Unidos ha iniciado acciones comerciales que afectan a un amplio grupo de países y se enfrenta a represalias por parte de China, la Unión Europea, sus socios del TLCAN y Japón, entre otros», aseguraba Obstfeld en rueda de prensa desde la sede del Fondo. «Nuestro modelo sugiere que si las amenazas actuales se materializan y la confianza empresarial cae como resultado, el PIB mundial podría quedar un 0,5% por debajo de las proyecciones actuales para 2020».

Pese a que algunas grandes economías europeas, como Alemania, Francia o Italia, se han visto afectadas por un debilitamiento de la actividad en el primer trimestre, donde habría que sumar la incertidumbre económica en el caso italiano, España se salva de las rebajas en las proyecciones del FMI, que espera que nuestro país mantenga un crecimiento del 2,8% este año y del 2,2% el próximo.

Alemania, Francia e Italia sufren revisiones a la baja de tres décimas respectivamente, lo que se deja notar en el conjunto de la zona euro, que en 2018 avanzará un 2,2%.

Por el contrario, Alemania, Francia e Italia sufren revisiones a la baja de tres décimas respectivamente, lo que se deja notar en el conjunto de la zona euro, que en 2018 avanzará un 2,2% (0,2 puntos porcentuales menos de lo previsto en abril) y un 1,9% en 2019 (una décima menos de lo previsto hace tres meses). No sólo las tensiones comerciales con la administración Trump sobrevuelan a la economía del Viejo Continente, también la incertidumbre política.

«La incertidumbre política ha aumentado en Europa, donde la Unión Europea se enfrenta a desafíos fundamentales en relación con la inmigración, la gobernanza fiscal, las normas relativas al estado de derecho y la arquitectura institucional de la zona del euro», señalaba el economista jefe del FMI, quien también ha recordado que los términos del Brexit permanecen sin resolverse a pesar haber pasado meses desde el comienzo de la negociación.

En EEUU se espera que el impulso a corto plazo en la economía se fortalezca temporalmente en línea con el pronóstico realizado por la institución liderada por Christine Lagarde en abril, con un crecimiento del 2,9% en 2018 y del 2,7% en 2019.

Desde el Fondo destacan que el papel del estímulo fiscal junto con la demanda privada elevará el crecimiento económico por encima de su potencial y reducirá la tasa de paro por debajo de los niveles registrados hace 50 años, lo que dará lugar a presiones inflacionarias adicionales. Se espera que las importaciones repunten con una demanda interna más fuerte, aumentando el déficit por cuenta corriente y ampliando el exceso de desequilibrios mundiales.

Economías emergentes…

Respecto a las economías emergentes y en desarrollo, el FMI determina que estas han experimentado fuertes vientos cruzados en los últimos meses: precios del petróleo al alza, subidas de tipos en EEUU, la apreciación del dólar, tensiones comerciales y conflictos geopolíticos. Las perspectivas para las regiones y las economías individuales varían dependiendo de cómo estas fuerzas globales interactúan con los factores idiosincrásicos internos.

«China continúa creciendo en línea con nuestras proyecciones anteriores», confesaba Obstfeld al tiempo que apuntaba como algunas economías grandes de América Latina, Europa emergente y Asia sufrían rebajas por debajo de las previsiones de abril.

«Las interrupciones en el suministro y las tensiones geopolíticas han ayudado a elevar los precios del petróleo, beneficiando a los exportadores emergentes de petróleo (por ejemplo, Rusia y los proveedores de Oriente Medio) pero perjudicando a los importadores (por ejemplo, India). Para el conjunto de economías de mercados emergentes, las revisiones al alza y a la baja se compensaron en gran medida entre sí», justificaba.

En estas circunstancias, los expertos del Fondo también concluyen que los mercados financieros sigue mostrándose complacientes frente a estas contingencias, con valoraciones elevadas y diferenciales comprimidos en muchos países. Al mismo tiempo, los altos niveles de deuda pública y privada crean una vulnerabilidad generalizada.

De hecho, se advierte que unas condiciones financieras más restrictivas podrían provocar ajustes disruptivos en las carteras, movimientos bruscos en el mercado cambiario y nuevas reducciones en las entradas de capital a los mercados emergentes, especialmente en aquellos países con fundamentales más débiles o mayores riesgos políticos.