Aceites de proceso

Existe un tipo especial de aceites que se pueden aplicar en una gran variedad de industrias, tanto químicas como técnicas. Se trata de los aceites de proceso, unos derivados del petróleo que pueden emplearse como materia prima para elaborar diferentes materiales o como ayuda para optimizar todo tipo de procesos de fabricación.
  • Aceites de proceso parafínicos.
  • Aceites de proceso nafténicos.
  • Aceites de proceso aromáticos.
  • Aceites de proceso blancos técnicos y medicinales.
  • Aceites de proceso de origen vegetal.

Dada la gran variedad de aplicaciones de estos aceites de proceso y las distintas exigencias de cada una de ellas, el mercado ofrece tanto productos estándar para ciertas aplicaciones como otros que se formulan a medida. A continuación se recogen algunos usos habituales de este tipo de aceites.

Mercados principales de uso:

La producción de compuestos de polímeros, gomas y mezclas de cauchos requiere el uso de aceites de proceso, que actúan como diluyentes. Los aceites de proceso influyen en el resultado final y de ellos dependen características como la dureza o la resistencia al sol de esos productos. Por esa razón los aceites de proceso deben ser compatibles con los polímeros y ofrecer un buen rendimiento.

Los distintos procesos en los que interviene el agua son susceptibles de crear espuma. Los aceites de proceso se utilizan para desarrollar agentes antiespumantes y también actúan como fluidos portadores.

Desde productos para la protección de cultivos a fertilizantes y pesticidas, como solventes o como agentes distribuidores, los aceites de proceso se encuentran en un amplio rango de productos agrícolas.

El uso de aceites de proceso en la industria cosmética influye de manera determinante en las características finales de los productos que perciben los consumidores. Se emplean habitualmente como ingredientes tanto en productos para la higiene personal como en cosméticos.
La fabricación de neumáticos requiere el uso de aceites de proceso como diluyentes. Estos aceites ayudan a los productores de cubiertas a mejorar el rendimiento de sus productos y también a cumplir con las exigencias medioambientales.

Los aceites de proceso se emplean para la fabricación de hilos y telas no tejidas. Estos productos auxiliares de la industria textil evitan el desgaste y rotura de las fibras, además de eliminar su carga electrostática, entre otras funciones.

En la preparación de productos de cuero, los aceites de proceso se utilizan para su engrase, tanto como vehículo para polímeros como repelentes de agua.

La fabricación de cables ópticos requiere del uso de geles de relleno con capacidades específicas para proteger las fibras ópticas y asegurar su rendimiento. Los aceites de proceso permiten mejorar la calidad de estos productos y también optimizar los procesos a la hora de fabricar tanto los cables como los geles.
La capacidad solvente de los aceites de proceso nafténicos resulta especialmente útil en la fabricación de tintas, ya que optimiza la disolución de resina y humedece los pigmentos.